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Viejos son los trapos

 

Cuando la edad se hace sentir y nuestra agilidad y destreza física comienza a decaer, nos inquietamos y nos preguntamos hasta que edad podremos seguir navegando.

Es difícil dar respuesta. Hay mucho en juego. Las ganas, las condiciones físicas, el tipo de barco, su eslora y la tripulación.

Sabemos por experiencia que, a medida que nuestra edad sube tiende a disminuir el número de personas a bordo y con ello la cantidad de brazos para maniobrar el barco.

Y si además consideramos que, cuanto más grandes somos más espacio necesitamos a bordo, esta triple combinación de mucha edad, mucha eslora y poca tripulación suele plantear serios problemas a la hora de soltar amarras.

Pero no hay que rendirse, por suerte, existen cada vez más accesorios que facilitan la vida náutica.

Si hemos perdido la juventud, pero no las mañas, será cuestión de invertir y realizarle algunas modificaciones a nuestro barco con objetivo de poder navegarlo con menos fuerza física, mayor comodidad en maniobras y facilidad de acceso.

Veamos algunas de ellas.

Basta de darle a la manivela

La instalación de un winche eléctrico nos ayudará en las más duras maniobras como son tirar de drizas o subir a alguien a tope de palo o cazar los rizos automáticos.

Para muchos es un producto prohibitivo por su precio. Sin embargo, hoy en día existen motores discretos y de gran efectividad para reconvertir a eléctricos winches a partir de la talla 40 de cualquier marca.

Manejar las principales drizas y escotas con un winche eléctrico es una enorme comodidad.

Liberado de la carga física de usar la manivela, el tripulante puede relajarse y mantener siempre “una mano en el barco”.

El Winche eléctrico es un "comodín" a bordo si lo sabemos emplear correctamente porque, además de las funciones normales, nos puede resolver un "problemón" en caso de avería en el molinete del ancla, o en caso de tener que hacer un reenvío de un cabo que deba ser cazado con mucha tensión.

Podemos usarlo, por ejemplo, para acercar el barco a un muelle con mucho viento, o para tirar de un pescante con un peso inusualmente grande.

En lo referente al consumo, el aumento tampoco es preocupante. Los winches de drizas (mayor y genoa) se usan normalmente cerca de puerto –con el motor principal en marcha.

En navegaciones de crucero, los winches de maniobra tampoco se van a manejar constantemente y si las baterías se rinden, basta con sacar del cajón las clásicas manivelas.

Es importante recordar que los winches eléctricos no tienen la sensibilidad al esfuerzo de los winches manuales.

Debemos tener cuidado en su manejo para evitar roturas de velas y jarcia por sobretensión.

Sin rollo con los enrolladores

Son múltiples las virtudes de las velas enrollables a edades avanzadas

El genoa de enrollar es un elemento de la jarcia prácticamente obligado. Más aún, se puede mejorar su comodidad motorizando el tambor.

Con el enrollador de mayor acabará sucediendo lo mismo que ocurrió con el de genoa. Al principio tuvo muchos detractores que argumentaban el obligado recorte de la vela y la distorsión que supone en su funcionamiento

Pero, así como los genoas enrollables equipan hoy la inmensa mayoría de veleros, cada día hay más barcos equipados con enrollador de mayor.

Sus ventajas son evidentes.

Manejar la mayor sin salir del cockpit; desde su izado al arriado, pasando por los eventuales rizos que se hayan de tomar o largar.  

Es un equipo indiscutible con tripulaciones reducidas o cargadas de años.

 

Bienvenidos los “Lazy”

La Mayor full batten y los lazy jacks son una alternativa a la mayor enrollable.

Este sistema es más económico y la mayor no pierde superficie ni prestaciones cómo en las enrollables

Los sables forzados, manejados sobre un buen raíl equipadas con lazy jacks/lazy bag evitan que la mayor se desparrame al arriarla.

Esta es una solución muy cómoda cuando hay pocos brazos para la maniobra.

El izado de la vela montada sobre raíles es más suave que con los clásicos patines y, gracias al mínimo flameo, la toma de rizos también se simplifica bastante.

También será útil y nos ahorrará esfuerzo cambiar el sistema de rizos para facilitar la toma sin salir del cockpit.

 Decidirse entre mayor enrollable o con battens es sólo una cuestión de gustos y sensibilidades náuticas, pero también deberá considerarse en relación con la superficie de la mayor y las condiciones físicas de la tripulación.

Viento en popa sin mucho esfuerzo

Cuando faltan manos y sobran años, el spi asimétrico es la única vela de portantes que uno puede permitirse en un velero de cierta eslora.

Esta vela permite remontar agradablemente a más de 90º del viento aparente.

Los calcetines o los distintos sistemas de enrollado hacen que esta vela sea perfectamente manejable por dos personas experimentadas.

 

Un asistente para el fondeo

A medida que los años pasan cada vez se hace más difícil realizar los malabarismos en la proa que implican la estiba de la cadena en la caja de anclas o el alineado del ancla con la roldana.

Cuando la espalda pide jubilarse de estos esfuerzos, se agradecerá, un molinete eléctrico para el fondeo, con mando a distancia, inalámbrico o con cable, equipado con el contador de cadena que nos permite controlar cuanto largamos o izamos desde le cockpit.

Además, lo podremos utilizar para cazar amarras y muertos desde proa.  

En puerto con un Joystick

La hélice de proa es otro genial invento que ha revolucionado las maniobras en puerto.

Nos ahorra el tener que agarrarnos con el bichero al barco vecino o dar el empujón necesario para evitar roces y golpes accidentales en las maniobras de amarre.

También nos evita realizar esos rápidos saltos a tierra que se nos irán haciendo cada vez más complicados.

Las hélices de proa son la avanzada del concepto de multi-maniobra con joystick.

Con un solo comando centralizado se gestiona el motor principal, las hélices de proa y popa, consiguiendo un absoluto control del barco en cualquier dirección.

 

Escaleras para todo

Los navegantes solemos amarramos de proa.  Nos gusta preservar la intimidad del barco y al mismo tiempo disfrutar de la vista sobre el puerto.

Esto tiene el inconveniente de que el muelle suele quedar bastante más abajo que el balcón de proa dificultando el acceso al barco.

Cuando uno deja de tener edad para dar saltos y estirar las piernas se hace imprescindible algún accesorio que nos permita subir y no fallar en el intento.

La escala de proa es la solución en estos casos. Las hay de distintas longitudes y con varios sistemas de anclaje en el balcón.

Lo mismo ocurre con las escaleras de baño en la popa. Es cierto que la mayoría de los barcos cuenta con una, pero a menudo son cortas, estrechas o ambas cosas a la vez.

Habrá que pensar en mejorar este accesorio. Hay modelos para todos los gustos (desmontables, plegables, extensibles, …), de diferentes formas y colores.

Hay defensas con forma de escalón que facilitan el embarque desde el costado. También hay escaleras metálicas de un solo peldaño que cumplen la misma finalidad que estas defensas.

Otra opción es conseguir una escalera lateral más larga y para todo uso.

Las escaleras laterales tienen la ventaja quedar en una zona del barco más estable con el oleaje. Y embarcando o desembarcando del auxiliar, subir por el costado facilita mucho la labor procurando un mejor agarre inicial y manteniendo la posición erguida del cuerpo durante toda la maniobra.

Una elegante pasarela

Otra fácil y elegante manera de subir a bordo es disponer de una pasarela plegable bajo cubierta, con motor hidráulico y mando a distancia inalámbrico.

Como este lujo no siempre se hará realidad, los seniors han de pensar en una pasarela lo más ligera y sencilla de instalar.

Los modelos de fibra de carbono son ideales por su poco peso.

Para evitar resbalones, el pasillo tendrá un buen antideslizante, y también se intentará minimizar la pendiente de la pasarela haciéndose con distintos soportes que permitan variar la altura cuando el muelle esté muy bajo o muy alto.

Un Auxiliar de fácil acceso

El Chinchorro deberá ser tan grande y estable como permita la eslora de su barco principal.

Con antideslizante tanto en el suelo como en algunos puntos de los flotadores. Esto evitará más de un resbalón.

Los antideslizantes autoadhesivos para suelos de bañeras pueden colocarse sin problemas en los botes neumáticos.

Embarcar y desembarcar del auxiliar, requiere un equilibrio dinámico y una agilidad que suele perderse a medida que se cumplen años.

Es un problema recurrente y bastante descuidado por los fabricantes de accesorios. Uno de los pocos que conocemos es el Ding-Ez. Este invento americano consiste en una barra en “U” invertida que se fija en la auxiliar y sirve de punto de apoyo en el embarque y también en navegación.

También es efectivo tener un asidero a mano en el barco donde poder agarrarse al embarcar y desembarcar. Esto es un cabo de 2 ó 3 m. sujetado al stay o el balcón de popa que se pueda agarrar desde el anexo, cumplen perfectamente con este cometido.

Subir el fuera de borda sin agitarse

En un velero de crucero de eslora considerable, el pescante del fuera de borda puede ser de gran importancia.

A igualdad de potencia, los modernos motores FB de cuatro tiempos son bastante más pesados que sus antecesores de dos tiempos.

A partir de 4 ó 5 CV ya superan holgadamente los 20 kg., frontera de peso, para un navegante veterano.

Los pescantes para FB consisten unas barras de inoxidables curvadas en una o dos piezas con sistemas para el izado/arriado del motor mediante una desmultiplicación de poleas con cabo.

Es un accesorio relativamente sencillo y económico.  

Se instalan junto al soporte del fueraborda, atornillándolos a cubierta o fijándolos con bridas al balcón de popa.

 

Agarrate Catalina

En algunos modernos veleros, los asideros en el techo se han vuelto una excepción. Lo mismo puede decirse de las barras verticales o de los agarraderos laterales en el mobiliario interior.

En cubierta las cosas tampoco son muy distintas. La estética minimalista domina las tendencias y los astilleros proponen unas cubiertas tan limpias y despejadas en sus detalles que uno no encuentra donde agarrarse para desplazarse a proa.

Para solucionar este inconveniente hay que recurrir a la oferta de asideros de madera o acero inoxidable. Con esto completaremos todas las carencias que pueda tener nuestro barco.

Si se puede…

Estos accesorios y muchos otros que podemos buscar o imaginar nos pueden ayudar a adaptar el barco y continuar en el agua cuando el deseo de navegar sobrevive a los años.

Seguramente no será igual, pero eso ya no importa, nunca nada lo es.

 

Lic. Florencia Cattaneo

Campo Embarcaciones

Bróker Náutico

 

 

Fuentes:

Toni Vernic; Navegar más fácil en la 3ª edad

Pag web Fondear; Montar un Wich eléctrico económico

Pag web Fondear; Lazzy Bag o Lazzy Jack

Nico Caponetto; ¿La Vela? Aprendo a los 50 años

Jordi Renom Pinsach; Metodología de enseñanza de la vela

 
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